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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

CUANDO NADIE TE VE.

LA VIVENCIA DE LOS VALORES PERSONALES, NO ES UN TEMA DE CREDO O RELIGIÓN, ES ALGO QUE REBASA AL ENTENDIMIENTO HUMANO Y LA RAZÓN. QUIEN ES CONGRUENTE EN EL PENSAR, SENTIR Y ACTUAR, NO NECESITA DAR EXPLICACIONES.


En septiembre de 1938, un acuerdo firmado en la conferencia de Múnich cedió a Alemania la región checoslovaca de los Sudetes. El criminal y dictador Adolf Hitler, violó el acuerdo y destruyó el estado checo en marzo de 1939, seis meses después de comprometerse a no hacerlo.


La catastrófica consecuencia de este acto es de todos conocida en la historia de la 2ª guerra mundial, el holocausto, y la muerte de más de 50 millones de seres humanos, son evidencia lamentable de ello.


Enfocarnos en revisar los actos de Hitler, desgastaría el sentido de este documento, más bien, el aprendizaje que puede dejar ese hecho desde el punto de vista filosófico, es enfocarnos en Neville Chamberlain, primer ministro inglés, a quien la historia ha juzgado como alguien cobarde y falto de valor, al haber aceptado el objetivo expansionista de Hitler que, además, representó una humillación mundial para la gran Bretaña y sus aliados.


Este hecho histórico, muestra la vulnerabilidad humana y la relevancia trascendente de vivir los valores personales y sociales. Si somos congruentes, hagamos lo que hagamos los valores prevalecerán siempre, y esto se vuelve vital cuando por nuestros actos podemos afectar a otros. Chamberlain lo sabía, pero no le importó.


Si te portas bien y eres congruente a tus valores serás el mismo siempre, pero más que nunca cuando nadie te ve.


La dignidad del pueblo inglés y de los acompañantes a la conferencia, fue arrastrada y destruida por la falta de valor moral y ético de un líder, que justificando evitar una guerra que de todas formas vino, promovió la destrucción de un estado y el inicio de una catástrofe mundial.


Hoy, USA, China y Rusia, hacen lo mismo, colocando como carne de cañón a Ucrania, veremos que resulta, pero, penosamente no se ve nada bueno.


Un valor simplemente es, independientemente del acto que le precede. Quien es deshonesto, afecta su propia dignidad con su acto. Al valor no le pasa nada, se mantiene intacto. El acto califica al indigno, el valor no sufre cambio.


En este momento de crisis mundial, los valores son la única forma de que prevalezca la razón, la justicia, y nuestra dignidad humana. Estamos en el umbral apocalíptico de nuestra propia inanición, pero afortunadamente aún, tenemos el valor de los valores.





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