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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

EL ARQUERO MENOS CERTERO.

EN LOS MOMENTOS DECISIVOS NO ES TAN IMPORTANTE QUE TANTO ATINAS EN EL BLANCO, SINO DE QUE MANERA TE MANEJAS ANTE LA FALLA Y LA FRUSTRACIÓN PARA APRENDER DE ELLAS.


Voltaire cuyo nombre real era François Marie Arouet, fue un revolucionario de las ideas y un irreverente de las verdades absolutas. Uno de sus argumentos más valiosos es; “La duda no es una condición placentera, pero la certeza total es absurda”.


Puede ser que las verdades absolutas existan, pero en nuestra condición humana son imposibles de alcanzar.


Edward era un arquero nuevo en la corte real. Su puntería a la hora del disparo era cuando mucho promedio, pero su determinación y confianza eran inquebrantables. A él, no le caracterizaban ni el acierto ni el tino, sino su pasión por aprender. Cierta ocasión, estando sitiado por un reino enemigo el castillo que defendían, se sintió el poderoso embate de la acometida final.


Los arqueros incluyéndole a él, habían gastado casi todas sus flechas, estaban cansados y vencidos. En la avanzada arrolladora, George jefe de la fuerza defensora vio con desesperación el ataque desde lejos y notó que la caballería enemiga acarreaba un contenedor de pólvora de gran tamaño. Sin vacilar, llamó a Edward, le entregó una flecha encendida y le pidió que por esta vez no fallara. El arquero apuntó, y tiró, la flecha dio justo en el blanco eliminado la amenaza y liberando al castillo del ataque enemigo.


Cuando el rey cuestionó a George del porque de su decisión, este dijo; Edward fallaba mucho, pero nunca perdió la confianza. Siempre noté que, en él no tenía al arquero más certero, pero si a aquel que mejor se manejaba en la presión de la batalla en la que otros ciertamente diestros dudan y se derrotan.


A veces importa más la paciencia, que la puntería.


Los estándares con que se califica al mundo están cambiando. El desacuerdo no es solo inevitable, sino rico en su esencia. Tener la razón con total certeza es ciertamente placentero, pero aceptar los argumentos autoritarios por comodidad, debe invitarnos a pensar con inteligencia en lugar de sitiarnos como al castillo, por autoridad. Siempre podremos darnos la oportunidad de pensar por nosotros. Nuestras experiencias, deben ser la fuente que nos indique si aceptamos los argumentos autoritarios, o mejor buscamos los propios. Defendamos nuestro castillo con paciencia e inteligencia, los estándares, son solo promedios peligrosos.


La curiosidad nacida de la duda empírica del que no sabe puede convertirlo en alguien que sabe.


A veces tu mejor arma no es ser siempre certero, sino ser certero ante la duda y la presión en la que los más atinados, fallan.

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