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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

EL CABALLERO RICO QUE MURIÓ DE HAMBRE.

EL EXCESO DE ANÁLISIS PRODUCE PARÁLISIS, Y ESTA CASI SIEMPRE CATARSIS. LA TOMA DE DECISIONES EN CIRCUSTANCIAS EQUILIBRADAS, DEMANDA ACCIÓN Y PRODUCE EFECTOS COMO EN TODAS LAS DEMÁS.


En cierta ocasión un exitoso caballero profundamente respetado, regresó de batalla a su castillo. En recompensa por sus grandes logros el rey le premió mandando a su casa dos regalos, ambos eran cosas de mucho valor. El rey puso solamente como regla, que eligiera uno solo y le regresara el otro.


Cuando el caballero ponderó la cuantía y los beneficios de cada uno, sintió una enorme angustia que lo llevó a la parálisis. El equilibrio entre las dos opciones era tal, que no podía elegir. Cada vez que se decidía por una, dudaba en dejar la otra y así pasaron días, semanas y meses, hasta que murió de inanición.


Esta historia es legendaria, y fue planteada inicialmente por Aristóteles poniendo de ejemplo a un hombre extremadamente hambriento y sediento que debía elegir entre tomar agua y comer y que murió por no decidir que hacer primero.


Hay quienes llaman a esta una paradoja. Para mí, la historia ilustra uno de los temas que observo en muchas ocasiones en las personas en las organizaciones; aferrarse a algo por que es, cuando hay algo potencial que también aunque no lo creamos, ya es. La indecisión es más grave que la falla al decidir. Renovarse o morir es importante, estancarse y no crecer lo es también.


La vida presentará frente a nosotros todo tipo de situaciones, muchas desequilibradas y otras muy balanceadas, elegir tiene implicaciones, no elegir también, pues de alguna manera es también una elección.



Hay poco tiempo como para perderlo en quien lo está perdiendo.


Al confrontar escenarios balanceados, debemos considerar tres elementos importantes:

  1. Siempre existe un nivel de incertidumbre en el efecto, el balance no elimina el riesgo

  2. Los efectos nos indemnizarán igualmente, por ello la decisión debe orientarse a la mayor satisfacción de necesidades

  3. No debemos desgastarnos en lo que “hubiera” sido, eso es irrelevante, no existe


Siempre he sostenido que la toma de decisiones como acto, es la esencia de la vida, es de mucho mayor valor equivocarse en el intento, que nunca equivocarse por no intentar nada.


A decidir que por eso estamos aquí.


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