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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

EL VALOR DE LA EXPERIENCIA.

ADEMÁS DEL SABER Y EL POTENCIAL, NADA ACELERA MÁS EL DESARROLLO DEL TALENTO, QUE EL APOYO Y ACOMPAÑAMIENTO DE UN COACH O MENTOR QUE VALORA EL CONOCIMIENTO POR ENCIMA DE LA EDAD Y EL GÉNERO. LA EXPERIENCIA DE OTROS ACELERA EL APRENDIZAJE.


En el año de 1935 Isidor Rabi reconocido físico en su tiempo, era director del departamento de física de la Universidad de Columbia. Como parte de un propósito personal, Rabi, evaluaba el potencial de las capacidades de los estudiantes leyéndoles algún documento científico y explicándoselos como si fueran ya eminencias consolidadas, si a su juicio los jóvenes tenían valor, les acompañaba hasta convertirlos en figuras representativas de su época.


En una ocasión, Rabi vio a un joven de 16 años de apellido Schwinger, que estaba presente en una de estas disertaciones, y que de muy mala gana respondió un par de preguntas sumamente complejas de forma articulada y precisa. Los profesores del rebelde alumno, estaban hartos de sus actitudes negativas y deseaban fuera expulsado de la escuela por su indolencia, pero Rabi contra las recomendaciones de estos, decidió tomar bajo su tutela al joven y tener paciencia para ayudarle a dar salida a su evidente capacidad intelectual.


Las ideas de Schwinger fueron poco a poco siendo afinadas y sometidas a la disciplina “tolerante” de Rabi y el joven llegó a ser uno de los más famosos teóricos del siglo xx, llegando a trabajar durante la segunda guerra mundial en el Laboratorio de Radiación, del MIT, para desarrollar el radar y otras técnicas innovadoras.


En el año de 1965, Julian Schwinger recibió el premio nobel y es recordado como una leyenda en técnicas de argumentación teórica usadas a la fecha. Rabí tenía razón, vio un talento y se olvidó del modo, para enfocarse en la forma, y, dar rienda suelta al potencial de saber que había en la persona. El saber por arriba del parecer.




Un buen mentor, potencializa y tiene visión para el talento, ocupándose por dogma personal de hacer surgir el valor del intelecto y la moral personales a pesar de las apariencias. Un mentor descubre, abre y deja salir en el otro.


Para poder hacer “coaching y desarrollo de personas” necesitamos tomar en cuenta dos grandes consideraciones:


1. El talento no siempre es visible y si alguien lo reconoce debe sacarlo a flote

2. El valor del mentor no está en el descubrimiento, sino en el logro de lo descubierto.


Quien desarrolla y descubre a otros, se desarrolla y se descubre a sí mismo. El talento no pertenece, es parte temporal de quien lo sustenta.

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