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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

EPITAFIO DE UN HIPOCONDRIACO.

EL QUE QUIERE VER NEGRO, VE HUMO HASTA EN LAS NUBES. EL QUE HABLA DE MÁS, CALLA DE MENOS. EL QUE LE APLAUDE Y ENCUBRE AL NECIO ES ESTÚPIDO.


“Se los dije… ¿no qué no?” esta es la frase que un excelente escritor mexicano hace ya muchos años describió como el epitafio de un hipocondriaco en una de sus muy gratas obras. Se trata de Marco Aurelio Almazán, cuyos libros me prestaba mi padre cuando yo era niño. Su genialidad para hacer de la sátira una fuente filosófica, tuvieron una gran influencia en mí, tanto, que ahora que termino mi tercer libro, he hecho de ella un pilar de mi forma de escribir.


Viene a modo hoy, que ya he perdido la cuenta de cuántos de los que se llaman “líderes”, no solo en la política sino en la vida profesional, se empecinan en buscar a toda costa demostrar sus ideas, probadamente tendenciosas y mal fundamentadas a cualquier precio. Esos, para los que, si la terca realidad no se ajusta a sus percepciones irracionales, fácilmente la ajustan sin darse cuenta de que al final, se les estrella irremediablemente en la cara. A ellos, este epitafio les vendrá de maravilla.


El problema del necio se nutre y alimenta en los aplaudidores que le alaban y alimentan el ego. Esos que cree incondicionales aun cuando sabe, que están “claramente condicionados” . Mientras el sabio reconoce y corrige sus errores, el necio culpa a los otros y acomoda la verdad, si no la anula.


El necio busca afuera su autoestima.


La esquizofrénica idea incrustada en la mente del necio de que todos están su contra, le viene de una profunda inseguridad, de una baja autoestima, y de una pésima valoración de su persona. El testarudo intransigente, se aferra frenéticamente a su óptica única. En mi libro “Gerente tóxico” llamo a esta obstinación por defecto, “Punto ciego” ya que es exactamente eso lo que hace el necio, cegarse ante todo y solo ver lo que quiere, aun cuando no ve nada. El necio, es tóxico.


El mundo de las ideologías baratas infundadas está lleno de necios. Ahí, se da la bienvenida a todos los datos obtusos y oscuros, con tal de que se alineen a lo que un grupo de agitadores escondidos en la bandera borrosa de la inclusión y la igualdad promueve, sin darse cuenta de que lo que hacen es excluir y desigualar. Se hacen desiguales, separando y dividiendo a los demás.


Todos somos iguales. Si se viola este precepto, todos debemos ser protegidos por todos, si hacemos a las leyes selectivas, creamos desigualdad y vamos en contra precisamente del estado de derecho. De seguir así, acabaremos perdidos y confundidos, separados y tristes, necios e intolerantes.


Es mucho lo que nos separa, pero es mucho más lo que nos une, hay lugar para todos. hasta para los necios y obstinados, al final, el mundo los pondrá en su lugar. A nosotros los que somos objetivos y apreciamos la verdadera igualdad basada en la compasión humana, nos queda expresarnos y demostrarlo hablando, o callar con tolerancia y esperar. Ya sabemos que al final, se están hablando a sí mismos.

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