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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

HACER EJERCICIO NO SIRVE DE NADA.

EL VALOR DEL CONOCIMIENTO HA PASADO DE SER UN IMPULSOR TRANSFORMADOR DE LA MENTE, A CONVERTIRSE EN UN ACTIVO AL CUAL LA VERDAD NO LE INTERESA, SINO MAS BIEN, LE INCOMODA.


El filósofo francés Jean-François Lyotard considerado uno de los impulsores de la llamada posmodernidad, declaró que el pensamiento europeo tradicional estaba en decadencia. Afirmó hace más de 30 años, que no había doctrina que pudiera explicar a la sociedad posmoderna. La igualdad de oportunidades en el acceso a la educación y la cultura formaría ciudadanos responsables, capaces de pronunciarse sobre el destino de la comunidad. Sin embargo, la realidad es que nos encontramos con sociedades en las que la manipulación del poder y los medios han desplazado a la libertad de pensamiento, en una busca frenética de resultados a cualquier costo.


El conocimiento, independientemente de que este sea verdad o no, es hoy producido para buscar un resultado a toda costa. Saber para nutrir la mente y su desarrollo, es hoy un subproducto devaluado. Todo lo descubierto, debe generar rentabilidad, o es desechado, sea cierto o falso. Hoy, todos sabemos de todo.




"Ahora resulta que, hacer ejercicio no sirve de nada"


Hace unos días escuche uno de eso anuncios “rápidos” en el que se aseguraba los siguiente: “la investigación revela que hacer ejercicio no ayuda en nada a perder peso”. Por supuesto que no solo me pareció absurdo, sino que me sentí desplazado como alguien que ama el conocimiento. El ilustre narrador, no dio datos sobre la fuente, las premisas del estudio, los datos comparativos, el análisis de resultados ni mucho menos, sencillamente lanzó una pedrada de ignorancia tramposa para vender algo. Lo que si hay, son datos que prueban exactamente lo contrario.


El problema de este tipo de tácticas es que convierten al conocimiento en un producto genérico, en un “commodity” sin valor, un dardo envenenado, que pega directamente en la mente débil de quienes, sin corroborar, compran.


Hoy, el conocimiento se almacena en bases de datos, es poseído por grandes corporaciones y se procesa por ignorantes para adecuar los datos a la conclusión y no al revés. El peligro de esto es que el saber está en juego, y tu voluntad y la mía, pueden ser manipuladas por un gadget que no tiene más inteligencia que la de un enredo de cables y materiales, una madeja que te miente para sacarte lo que pueda.


Seamos selectivos, nuestra decisión nos pertenece, no se la entreguemos a los "mimos de la inteligencia artificial” ni a los “activistas de ideologías infundadas”, que se defienden alejándose por sentirse incómodos para defender sus principios. Yo, ya estoy haciendo lo propio, ¿y tú?

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