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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

LA HONESTIDAD INTELECTUAL.

EMPATÍA, ADAPTABILIDAD, Y RESILIENCIA; EL VERDADERO VALOR DE UN PATRIMONIO HUMANO SUSTENTABLE.


La honestidad intelectual implica mantener una disposición legítima en el debate de ideas que nos permite ser conscientes de nuestros propios errores, así como ser más reflexivos a la hora de plantear nuestras posiciones y analizar las de los demás. Su principio fundamental, se basa en el entendimiento de que querer que algo sea verdad no es una razón para creer que necesariamente es verdad; Más bien, es una causa más para preocuparse de que podamos estar fuera de contacto con la realidad. En este sentido, la honestidad intelectual hace posible el conocimiento real y se transforma en un principio ético y no en una defensa de posiciones absurda.


Nuestro progreso científico, cultural y moral es casi enteramente el producto de actos exitosos de persuasión. Por lo tanto, una incapacidad o rechazo a razonar honestamente puede convertirse en un problema social. De hecho, desafiar las expectativas lógicas de los demás por ignorar los mismos estándares de razonabilidad que uno exige de ellos, es una forma de hostilidad y agresión, y cuando hay mucho en juego, puede llegar a ser una invitación a la violencia.


Querer que sea verdad no necesariamente lo hace verdad.


Las organizaciones humanas en todas sus modalidades deben evolucionar, pero cuando hablamos de sistemas que generan beneficios de cualquier índole, esa evolución, es cuestión de supervivencia. Estas, están llamadas a medir lo inmedible, a hacer tangible lo no tangible, y a cambiar la mentalidad por convicción y no como resultado de una catarsis.


Una persona con liderazgo debe mostrar además de empatía, inteligencia emocional, adaptabilidad y resiliencia, un alto nivel de honestidad intelectual. Las ideas, no son una propiedad individual, son un producto del conocimiento colectivo, y deben estar sujetas al debate que las perfecciona. Ser intelectualmente honesto da visibilidad tácita a la valía patrimonial de los valores humanos.


Estamos en el umbral de un cambio de rumbo. El embate de la falsa moral, del mensaje ideológico absurdo, de la mentira y las verdades parciales, está teniendo un efecto hostil en las organizaciones humanas. El enemigo está cerca, el enemigo somos nosotros, y solo nosotros podemos vencernos si luchamos juntos e intelectualmente honestos.


Así como esfuerzo es al logro, la honestidad intelectual de tu capital humano es a tu crecimiento y desarrollo.


¿Has medido la dimensión de tu honestidad intelectual? Si no, empieza por ahí.


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