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  • Foto del escritorJorge Eduardo Peláez

VOLAR CON LOS PIES EN EL SUELO.

LAS METAS E IDEALES SON IMPULSORES DE LOS MAS GRANDES ANHELOS. PODEMOS CONSEGUIRLO TODO CUANDO ESTAMOS BIEN PLANTADOS EN EL SUELO.


Recientemente fui invitado a impartir una conferencia para un evento de ingeniería, el próximo mes de marzo. Nada hay en este mundo, más complicado que la mente de un ingeniero. El ingeniero o ingeniera, se convierte en un ser desadaptado, difícil de manejar, pero sobre todo incapaz de sacar de su mente la idea de que en el mundo hay ineficiencias, que la optimización tiene límites, y que hay veces que el pensamiento convencional es también eficiente.


Un control remoto de TV es un artefacto que alguien inventó para regular el volumen, cambiar de canal, y prender o apagar la tele. El problema, es que una vez que un ingeniero lo vio, relleno los espacios disponibles agregando funcionalidades y botones que probablemente no se usen nunca, pero que aprovechan ese espacio para que no se desperdicie. La funcionalidad antes que la estética.


El mundo gira gracias a los ingenieros, personas que representan aproximadamente un 4 % de la población de profesionales existente y activa. Si consideramos que más del 85 % de los productos y servicios, tienen que ver con la ingeniería en alguna de sus modalidades, entenderemos al valor de esta profesión cada vez más necesaria.


El mundo es el ecosistema perfecto del ingeniero.


Un ingeniero, no puede ver ineficiencias, su capacidad para ver potencial y aprovechamiento de recursos raya en el exceso, y no hay nada más motivador para su mente inquisitiva, que intentar optimizar lo que sea.


Ser ingeniero, ha sido uno de los regalos más grandes que he recibido, pero también, me ha convertido en alguien que debe adaptarse, que debe expandir su percepción, que debe entender que, en la arquitectura, también la estética juega y le gana a la eficiencia.


Si bien esto es cierto, también lo es el hecho de que los ingenieros tenemos una característica muy valiosa particularmente en estos tiempos modernos; "somos extremadamente prácticos". Todo lo ponderamos en términos de viabilidad y perfeccionamiento, para nosotros, todo puede mejorar aunque no lo parezca.


Mi trabajo me ha llevado a trabajar en el tema humano, y mi principal propuesta de valor a mis clientes de todos los tamaños, es que también en ese campo se debe hacer ingeniería, con la diferencia de que las variables a veces, no son tangibles. Mi gran logro hasta hoy, conectar el mundo de los números, al mundo del perfeccionamiento humano, generar indicadores indirectos a fenómenos no tan directos, y mi recompensa más grande, ayudar a los seres humanos a ver que todo, puede lograrse si tus pies están bien plantados en el suelo. El potencial existe, solo hay que hacerlo evidente, de eso, me ocupo.


Hace años al certificarme como CMC en el IMCUSA (Institute of management consultants USA), se me definió como un "Agregador Practicionario" es decir, alguien que construye y crea algo a partir del conocimiento de otros, para que alguien más lo siga perfeccionando... ahora lo entiendo todo.


Se puede volar, pero hay que tener los pies bien plantados en el suelo.


Saludos afectuosos de su amigo el ingeniero.

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